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Berrikuntza Euskadin

2010-04-11  ¦  Erromako Kluba

Carlos Fernandez Isoird, Denokinn Berrikuntza Zentruaren managing zuzendaria, El Diario Vasco egunkarian mintzo zaie gaur, oraindik ere berrikuntzarik gabeko etorkizunik nekez izan daitekeela sinesten ez dutenei. Lehiakortasunaz ari da, bai gure zenbait enpresaren etorkizunaz eta baita Euskadiren gizarte eta ekonomia egituraz ere. Eta beldur da ez ote garen oraindik ere bizi berrikuntzaz bizi daitekeenik ere zenbaitek harrigarritzat jotzen duen herrialdean.

Berrikuntza Euskadin

Carlos Fernández Isoird

Innovación: '¿De qué vivís?'

En un acto social sobre el futuro de la competitividad coincidimos antiguos conocidos que habíamos compartido aventuras empresariales hace unos años. Alguien preguntó al grupo en el que me encontraba: «Vosotros, ¿de qué vivís?». A lo que respondimos: «¡De innovar!». Nos miraron con sorpresa e insistieron: «Pero. ¿Se puede vivir de eso en Euskadi?».

Es preocupante que en esta tierra resulte extraño para alguien pensar que se puede vivir de la innovación. Pero sucede, afortunadamente. No somos muchos los que tenemos el privilegio de vivir de innovar movilizando a empresas, de ayudarlas a organizarse para innovar y, fundamentalmente, de trasladar ideas al mercado, generando valor añadido, nuevos negocios, productos y procesos, y nuevas formas de organizarse.

Vivimos de identificar espacios de oportunidad, de conectar las capacidades de las empresas con el mercado, de combinar esas capacidades y crear nuevos productos, de explorar las nuevas tecnologías allí donde se generan. En nuestro trabajo son elementales nuestras relaciones y nuestra función de hubs en el conocimiento social. Somos capaces de estructurar el mejor equipo para el mejor proyecto y, así, no reinventar la rueda. De nuestra imaginación y entusiasmo por evolucionar se regeneran economía y progreso. Vivimos de la experiencia real de innovar acumulada en los últimos 15 años; de haber desarrollado un proceso integral de innovación y de habernos aliado con los mejores. Para ello, ponemos en práctica el discurso de la innovación abierta. Atraemos el conocimiento para convertirlo en negocio utilizando nuestro olfato de mercado.

Vivimos de proyectos como HIRIKO (desarrollo de un sistema integral de movilidad sostenible), que ha sido seleccionado por la Unión Europea como uno de los doce mejores proyectos de innovación de Europa. Una iniciativa que desarrollamos aquí, en Euskadi, gracias a que empresas líderes creen en ella sumándose al proyecto. La propia Sloan School of Managenent lo considera como un caso de referencia en innovación disruptiva.

En el ámbito internacional nos invitan a explicar nuestro modelo de innovación. La idea que hemos desarrollado y puesto en marcha se explica ya en algunas de las escuelas de gestión referentes como la Sloan o la LSE. El Parlamento Europeo ha organizado una reunión específica para que presentemos nuestro modelo y proyectos de referencia en innovación social. La vicepresidenta de la ONU nos ha convocado para conocer las posibilidades de aplicar nuestra iniciativa en países en vías de desarrollo. Nos invitan a dar conferencias en EE UU, Alemania o Reino Unido. Ya hay quien escribe sobre nuestros proyectos de innovación social en los periódicos británicos.

¿Innovar en Euskadi? Hemos escrito y publicado varios libros basados en la experiencia real de innovar, poniendo en el mercado novedades de forma exitosa. Ediciones que se citan en los más avanzados círculos tecnológicos y del conocimiento. Los métodos y modelos de gestión de la innovación que hemos desarrollado se aplican en avanzadas sociedades. El conocimiento en innovación que hemos generado en Euskadi se exporta. Las herramientas de gestión desarrolladas tienen registro de propiedad intelectual: se venden y comercializan en otros países. Consultoras de renombre internacional pagan por métodos desarrollados aquí, en esta pequeña tierra. El primer laboratorio europeo de creatividad e innovación INNOVALAB lo hemos desarrollado en Euskadi y el sistema en el que se soporta se está exportando a Irlanda o Estados Unidos y, por supuesto, a otras ciudades españolas.

A pesar de todos los esfuerzos por hacer de la innovación nuestro factor competitivo clave, de haber invertido muchos millones de euros en comunicación y en la generación de comunidades de innovadores, de haber llegado incluso a quemar el término innovación, vivimos en un país en el que aún parece extraño que alguien pueda vivir de innovar. En realidad no es fácil. Requiere mucho esfuerzo e ilusión, pero es uno de los principales caminos para nuestro, todavía, impredecible futuro.